La buena fe (del latín bona fides) es un principio general del derecho que se refiere a un estado mental de honestidad y convicción en la veracidad o rectitud de un hecho, opinión o conducta. En el contexto inmobiliario, implica la ignorancia de posibles defectos en la titularidad de un bien, suponiendo que el poseedor cree firmemente y sin dudas ser el legítimo titular del derecho. El Código Civil exige esta creencia sin duda alguna en el poseedor, asegurando que actúa con la certeza de su legitimidad y sin intención de fraude.